domingo, 30 de agosto de 2009


He roto mi promesa de ser constante. He dejado que el eslabón de pensamientos se quedará suspendido en el tiempo, y no tengo más excusa que el tiempo vivido.

Durante todas estas semanas he permitido que mi entorno me absorbiese en lugar de tener un espacio individual entre el caos. Así, pues, es como el estrés y lo cotidiano han secado mis emociones y mis ideas, dejándome como autómata perdiendo lo que soy.
...

No, no estoy desvariando ni alucinando, simplemente he llegado a la conclusión de que nos hace falta poesía para sobreponernos al diario vivir, y poder funcionar como seres enamorados de nuestro mundo en lugar de odiarlo a través de los encabezados periodísticos y las eternas horas perdidas en el tráfico de coches. ...la rabia tan sumisa tan débil tan humilde el furor tan prudente no me sirve...1

Cuando escuchamos la palabra poesía inmediatamente pensamos en cursi, y en yo no soy para eso, y en que tontería si no hay tiempo. Pero en verdad que considero que esa forma de ver que nos hace volar por instantes entre la realidad y la fantasía, es lo que más necesitamos si es que no tenemos la costumbre de meditar en horarios inamovibles de nuestros días. ...La esperanza tan dulce tan pulida tan triste la promesa tan leve no me sirve... 2.

Pensar en la pareja, no sólo como el padre o la madre de nuestros hijos, sino recordando esos momentos cuando sólo eran dos, es poesía. ...Y va naciendo el pretexto para decir tu nombre en la noche remojada, tierna y húmeda...3 Ver el cambio de pañal de nuestro bebé como la oportunidad de hacer caras chistosas, soplar en pancitas risueñas, en lugar de pensar en lo tedioso y asqueroso que puede ser, es poesía.

Entender que aquel que maneja atrabancado, metiéndose donde no debe, aventando el coche y de mal humor, es un pobre diablo que sufre por llegar al mismo destino que nosotros llegaremos, quizá 15 segundos después que él o ella, pero sin la oportunidad de esquivarse a sí mismo como nosotros lo esquivamos a él. ...el coraje tan dócil la bravura tan chirle la intrepidez tan lenta no me sirve... 4

Poesía es lo que falta en nuestras cabezas pues los poetas andamos con los pies descalzos en época de granizo, y tenemos el alma ligera que nos deja hablar de la pesadez de nuestro interior, sin dejarnos aplastar por el peso de los sentimientos, aquellos que danzan en nuestro interior apretando botones y abriendo cajones.

Cuando dejamos que el aire nos acaricie y volteamos al cielo para ver las nubes negras augurando lluvia; cuando permitimos que el tiempo se detenga para reconocer un aroma que nos lleva en la máquina del tiempo; cuando nos damos la oportunidad de recordar a los que ya no están mediante sus palabras y sus risas; cuando dejamos que nuestros ojos se entornen para pensar en las personas amadas y lo que más nos gusta de ellos; cuando dejamos que las rencillas y las palabras hirientes de ésos que no son nuestros amigos se pierdan entre los gritos de verdad y serenidad... cuando somos más que humanos... cuando nos quitamos los zapatos y las ropas... cuando sentimos el agua bañarnos el tiempo... cuando nos damos tiempo para amarrar agujetas ajenas y consolar pesadillas de otros...

La vida puede ser prosa y poesía llena de vivencias, o puede ser simplemente una hoja blanca de razonamientos e idea no llevadas a cabo.

Lo que nos hace falta es poesía. El mundo es mejor visto a través de las emociones que dejar de ver nuestros sentimientos por ver el entorno que nos agobia.

Nos hacen falta blancos aperlados en lugar de amarillos negruzcos. Necesitamos poesía.

...Si no creyera en la fuerza del pensamiento y pensara que sólo es útil para ejercicio del cerebro... Seguramente hubiera pasado a tu lado sin mirarte sin que me vieras... 5

1. BENEDETTI, Mario; Inventario, Me sirve y no me sirve. Editorial Nueva Imagen, México 1996.
2. Ídem
3. BELLI, Gioconda. Poesía Reunida, Y... Editorial Diana, México 1989
4. BENEDETTI, Mario; Inventario, Me sirve y no me sirve. Editorial Nueva Imagen, México 1996.
5. BELLI, Gioconda. Poesía Reunida, Y... Editorial Diana, México 1989