¿Por qué nos tenemos que morir, mamá? Fue la pregunta de mi hijo de cuatro años y medio, hace dos días. Porque es parte de la vida... fue la respuesta que pude darle... Después lo encontré llorando porque no quiere morirse, no quiere hacerse viejo y dejar de existir. Le pregunté si algo había pasado para que tuviese esa preocupación, ¿Quién se murió?, le dije. Bobe, fue su respuesta.
Mi mamá murió hace casi dos años, el primer día de Sucot; dos días antes de su cumpleaños número 70, y 20 días antes de que nacieran mis bebés. Suena fuerte, pero la verdadera tragedia es su muerte en sí. No importa cuándo, no importa cómo; mi mamá dejó de estar, de ser.
Todos los días desde su muerte, he requerido de grandes esfuerzos para no tomar el teléfono y marcarle, o de montar a los niños en el coche para irla a visitar. Las tumbas para este efecto son frías, pues no dan las caricias que sus manos me daban, ni hablan las palabras que hasta ahora rezumban en mi mente.
No he dejado de escuchar su risa, ni sus historias, y espero que nunca, nunca, me suceda. Pero el vacío que quedó en mi vida sin ella es tan doloroso y tan grande, que no hay forma de explicarlo con un simple es parte de la vida...
Mi mamá fue la persona más incondicional con sus hijos que se pueda uno imaginar. Nos enseñó, nos habló, nos explicó y nos dijo, pero también nos amó sin importar los errores que cometimos.
De ella aprendía a leer entre líneas, a llorar a solas, y hablar con los fantasmas. De ella tengo su entereza, sus resentimientos y sus amores. Me quedan sus hijos, sus nietos, y sus amigas. Pero lo que no puedo soportar es todo lo que me falta sin ella.
En vida, hermano, en vida, dice un poema que conocí hace mucho tiempo... Y es para hacernos concientes de lo que tenemos mientras estamos juntos en este plano... Sin embargo, nada nos prepara para la falta de alguien tan relevante en nuestras vidas.
Y lo peor es que si, si estoy enojada con ella por morirse. Estoy sentida porque me dejó a la mitad de mi existencia sin el apoyo que mi mamá era para mí. Y no hay manera de que pueda quitarme el sentimiento de angustia que todos tenemos cuando queremos algo y no lo conseguimos, como una adicción de la cuál no puedo salir pues no hay 12 pasos para dejar de ser hija.
La muerte es parte de la vida, si, pero que jodida vida cuando alguien como mi madre no está en ella...