miércoles, 28 de octubre de 2009

ÚLTIMO TESTAMENTO Y VOLUNTAD

Cuando muera,

Ya sea de forma natural o infringida,

No me entierren;

Dejen que me descomponga

Sobre la tierra fría y húmeda

De algún lugar olvidado.

Que el tiempo y los gusanos

Acaben con lo que está podrido.


Que mis ojos se suman y caigan

De tantas lágrimas y tantos horrores.

Que mis manos se desmembren y

Se pudran de tantas caricias contenidas, otras mal habidas, y los golpes dados.


Que mis labios desaparezcan y se

Hundan con mi voz, los besos dados y los robados, las sonrisas sinceras

Y la sarta de pendejas dichas.


Que mis oídos se pulvericen

Con todas tus palabras hirientes,

Todas las súplicas atendidas,

Y todas las necedades escuchadas.


Que donde debía estar mi corazón,

Cuyo latido falsamente

Anunciaba la vida,

Quede un gran hueco,

Un enorme vacío como el que

Siempre ha estado conmigo.


Eso sí,

Por favor les pido partir

Mi cráneo,

Para que así los recuerdos,

Los pensamientos

Y todos los conocimientos

Puedan escapar y perderse con la lluvia.


Cuando muera,

No me entierren con los muertos,

Pues ellos vivieron

Y yo ya hace mucho que

Camino con la muerte de la mano.


Cuando por fin pueda liberarme de esta tortura y dolor,

No levanten lápida alguna

Con mentiras y promesas que jamás fueron.

No dejen rastro de mí,

Pues cuando muera

Se reafirmara lo absurdo de mi existencia.