jueves, 5 de noviembre de 2009

Sabemos que es prácticamente imposible que una persona sea completamente buena, pero ¿puede ser completamente mala?
La historia así nos lo demuestra, o por lo menos, la visión que tenemos de las acciones de los personajes relevantes de la misma.
Sin embrago, la pregunta persiste en nuestro en nuestra actualidad.

Tres hechos importantes se han presentado en estos días que hacen que la cuestión resurja y se cuele en mi constante pensamiento. El primer suceso, pues es el que más me ha impresionado, es el del hospital privado donde médicos, enfermera, recepcionista y otros, se dedicaban a engañar a las recién parturientas haciéndoles creer que sus hijos habían muerto, para luego venderlos a clientes por módicas cantidades de dinero.

Vuelvo a preguntarme: ¿puede alguien ser tan completamente malo para infringir un dolor así? Y no sólo me refiero a las personas que se dedicaban a tan ilustre negocio, sino a aquellas que pagaron para que se les entregara un bebé robado, a fin de satisfacer necesidades dudosas.

Entrevistado por la mañana en el noticiario de Tv Azteca, Luis Genaro Vásquez, subprocurador de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, comentó que la pena para las personas que compraron a la niña por la cual se inició esta investigación, podría alcanzar un máximo de un año, ya que la ley establece que, aún cuando existe un acto ilícito, es decir, crimen, la intención fue "noble", ya que la bebé fue introducida al núcleo familiar.

¿Es noble pagar dinero por un bebé aún sin saber que fue robado? Desde el momento que una persona se presta a este tipo de negociaciones, por mucho sea su deseo de convertirse en cabeza de familia, sabe que está haciendo algo ilícito, y que por lo tanto se está siendo cómplice de un crimen. ¿O no dice el dicho "tanta culpa tiene el que mata a la vaca como el que le agarra la pata"? O más fácil: habría narcotráfico sin drogadictos; pues claro que no; es una cuestión muy sencilla de oferta y demanda.

Sobre quienes vendían a los recién nacidos, ni hablar; ojalá la pena máxima sea aplicable y gente como esa no salga nunca jamás a convivir entre nosotros.

El segundo suceso, es la liberación de nueve indígenas encarcelados desde hace 10 años, acusados de haber sido partícipes en la matanza de Acteal, en diciembre del '97.

Diez años... Diez años... ¡Cuánto tiempo se necesita para encontrar justicia en éste. nuestro país! Y la pregunta regresa: ¿puede alguien ser tan completamente malo para encerrar injustamente a tanta gente sin importarle las consecuencias que esto puede traer para decenas de personas? Todavía quedan 20 personas más encarceladas por el mismo crimen... ¿alguno será culpable?

El último hecho: ¡Los impuestos! ¡Carajo, el país está en crisis y lo recaudado ya no alcanza... para llenar los bolsillos de los que nos gobiernan con nuestro permiso! Que si es necesario, que si las promesas de campaña se olvidaron... ¿Cómo no hay una manera en que podamos defendernos? ¿Cómo es posible que sólo podamos elegir entre malo, peor, o pésimo? Y la pregunta regresa: ¿Pueden ser tan completamente malos nuestros políticos que no les importe hundir a nuestro país junto con toda la gente que en él sobrevive (porque aquí nadie vive), ya sea dañando nuestro ecosistema, robándose el dinero que debiera servir para el pueblo, negociando con criminales, inventándose cuentos, realizando asesinatos, etc., etc., etc.?
La respuesta: Sí, si puede un humano ser tan enteramente malo que no respete la vida ajena, atentando contra ella de cualquier forma posible e imposible. Lo que es imperdonable es que crucemos los brazos, nos indignemos y... ¡NO HAGAMOS NADA AL RESPECTO!