ÚLTIMO TESTAMENTO Y VOLUNTAD
Cuando muera,
Ya sea de forma natural o infringida,
No me entierren;
Dejen que me descomponga
Sobre la tierra fría y húmeda
De algún lugar olvidado.
Que el tiempo y los gusanos
Acaben con lo que está podrido.
Que mis ojos se suman y caigan
De tantas lágrimas y tantos horrores.
Que mis manos se desmembren y
Se pudran de tantas caricias contenidas, otras mal habidas, y los golpes dados.
Que mis labios desaparezcan y se
Hundan con mi voz, los besos dados y los robados, las sonrisas sinceras
Y la sarta de pendejas dichas.
Que mis oídos se pulvericen
Con todas tus palabras hirientes,
Todas las súplicas atendidas,
Y todas las necedades escuchadas.
Que donde debía estar mi corazón,
Cuyo latido falsamente
Anunciaba la vida,
Quede un gran hueco,
Un enorme vacío como el que
Siempre ha estado conmigo.
Eso sí,
Por favor les pido partir
Mi cráneo,
Para que así los recuerdos,
Los pensamientos
Y todos los conocimientos
Puedan escapar y perderse con la lluvia.
Cuando muera,
No me entierren con los muertos,
Pues ellos vivieron
Y yo ya hace mucho que
Camino con la muerte de la mano.
Cuando por fin pueda liberarme de esta tortura y dolor,
No levanten lápida alguna
Con mentiras y promesas que jamás fueron.
No dejen rastro de mí,
Pues cuando muera
Se reafirmara lo absurdo de mi existencia.