jueves, 20 de diciembre de 2012

De paradigmas a algoritmos


¿Soy yo o no? Cuándo escribo, ¿soy yo la que queda dibujada en letras? ¿Por qué ahora me da no sé qué que la gente sepa quien soy? ¿O no soy yo? ¿Cuántos “yo” hay? ¿Será cierto que somos muchos o simplemente somos uno sólo y por una cuestión filosófica aristotélica/freudiana nos dividimos en muchos?

¿Con quién hablo cuando escribo o posteo en mi muro de Facebook?  ¿Estoy llevando un diario abierto, permitiendo que todos vean mi vida y conozcan quien soy o simplemente estoy proyectando una parte de mí, la parte pública? ¿Soy pública o privada? Y eso que a mí no se me da eso del Twitter porque no hay retroalimentación, porque eso de hablarle al mundo y que nadie conteste... mmmhhhhh...

¿Con quién estoy compartiendo, amigos o “foes”? ¿Existencialismo o puro cuestionamiento?

Soy consciente y me rijo por aquello de que no hay una verdad absoluta, por aquello de que es nuestra responsabilidad el mundo entero y todos ser viviente que en él habita, y que hacer lo correcto a veces es lo más difícil de hacer pero lo tenemos que hacer de todos modos porque es lo correcto. ¿Entonces? ¿Por qué cuestionarme sobre mí y el exterior? ¿O debiera decir el exterior y sobre mí por aquello de “el burro por delante? Ni siquiera puedo decir “D’os mío” porque no estoy segura de que exista y/o me escuche, a pesar de que no escribo su nombre completo por aquello de que no se debe decir el nombre de D’os...

¿Es real este mundo virtual que estamos viviendo? ¿Somos reales o simples algoritmos? ¿Nos estamos conectando del mundo o nos conectamos con miles de personas a cientos de kilómetros en millones de vidas? ¿Será cierto que mientras nos relacionamos con unos cibernéticamente dejamos de estar en contacto con nuestra realidad? ¿Cuál es nuestra realidad? ¿Puede surgir de esto un nuevo tipo de terapia? ¿Terapia cibernética? Y las sesiones pueden ser por Skype...

Y, bueno... ¿A quién le estoy haciendo estas preguntas? ¿Me cuestiono o te cuestiono? ¿Me pregunto por preguntarme o en verdad espero una respuesta? No hay una respuesta... ¡Hay mucha respuestas a una misma pregunta! Incluso aquellos que se las dan de sabelotodos, saben que hay muchas respuestas a dos más dos, aunque no quieran aceptar que incluso decir cinco está correcto (por aquello de que no hay nada más abstracto que los números).

¿Filosofía, psicología o psiquiatría? ¿Es nuevo o es viejo? ¿Estoy pensando desde mis paradigmas o me he salido de ellos? ¿Tafil o antipsicóticos?

Vivimos encerrados en un esfera de pensamiento que ha sido construida de acuerdo a parámetros ajenos a nosotros y que nos han sido enseñados. Sin embargo, si pudiésemos contemplar todos y cada uno de los fenómenos, ya no digo del universo, sino de nuestra esfera privada que llamamos “Tierra”, nos daríamos cuenta que todas esas estructuras por las que peleamos, damos la vida y nos exponemos, no tienen validez pues si toda regla tiene su excepción, entonces no es regla.

Ayer por la noche estaba segura de cerrar mi Facebook, mi Twitter (que no uso más que para enterarme de las noticias) y mi blog... me dio un no sé qué... ¿Cómo? ¿Cerrarme en mi esfera? ¿Cancelar mi vida? ¿Darle portazo a mi diario? ¿Callarme? ¿Cómo? ¿Cómo podría hacer eso?

Mi voz son las letras y lo que soy es lo que escribo. De ahí en fuera, nada está bajo mi control. Soy responsable de mí, pero no de lo que tú lees de mí. Soy responsable de hacer un mundo mejor (como todos debiéramos serlo) pero no soy responsable de lo que tú sientes ni cómo lo sientes ni cómo lo lees a pesar de que son mis palabras, y no tienen la intención de dañarte.

Soy. Existo. Escribo. Digo. Amo. Odio. Extraño. Anhelo. Deseo. Quiero. Detesto. Alucino. Creo. Dudo. ¿Soy? ¿Existo? No son sustantivos. Son verbos. ¿O no lo son?

Por hoy, mis cuentas en las redes quedan como están (menos Instagram que ya lo borré por aquello de que “me usen”). Ésta soy yo. Un libro abierto que enseña las páginas blancas y grises, porque las negras sólo las puedo descifrar yo.

Soy, existo, sólo porque me hago presente a través de mis palabras, porque de otra forma ni sabrías que estoy aquí, a pesar de que sea un algoritmo o un paradigma de símbolos que conforman un lenguaje que podemos entender ambos.

Decidido. Mi Facebook se queda. Mi Twitter se queda. Mi blog subsiste. Soy.

viernes, 16 de noviembre de 2012


Para que quede claro:
Israel no fue construido para los judíos que huían del Holocausto de Hitler en los años 40's. Israel ha existido siempre y los judíos que lo vieron nacer en 1948 también han vivido ahí desde generaciones atrás. No fue ninguna invasión, no fue una conquista. Ya estaban ahí y lograron la independencia, después de miles de años de guerras, conquistas e invasiones, tal como México se independizó de España en 1810.
Israel nunca hizo diferencia entre sus pobladores, judíos, cristianos ni musulmanes, sin embargo, sus vecinos, los países árabes, no estuvieron de acuerdo pues esto implicaba una amenaza latente a ser expuestos ante el resto del mundo como los países más intolerantes desde la Alemania Nazi y la Rusia Leninista. Dichos países no son musulmanes, sino que desde siempre, los musulmanes han estado en guerra con los cristianos que también habitan esos lugares. Las continuas guerras civiles siempre han sido por la supremacía de alguno de estos grupos en esos territorios: musulmanes vs cristianos. De hecho, muchos cristianos de los países árabes no están en contra de Israel.
Es muy fácil manipular la información, sobre todo después de más de 500 años de mala publicidad en contra de los judíos por parte de la Iglesia Católica. Pero que no quede duda: ni ésta ni las demás guerras en las que Israel ha estado involucrado en contra de sus vecinos, fueron iniciadas por Israel. Incluso ésta que está ocurriendo mientras escribo estas líneas, por más que la prensa trate de hacer a Israel el victimario, fue incitada por los cohetes lanzados por el grupo terrorista Hamas desde la franja de Gaza.
Israel no es un invasor ni un extraño en esa tierra. Es SU tierra. Que algunos judíos sobreviviente del Holocausto hayan emigrado poco antes y posteriormente a la declaración de Independencia de 1948, no hace a Israel menos legítimo.
Israel existe como cualquier otro país desde sus respectivas independencias. No se invadió ni se compró la tierra sobre la que está el Templo de Jerusalém, ni Masada, ni todos esos lugares que han sido habitados por judíos desde hace más de 2000 años.
Dejemos de hacernos idiotas y de repetir a bocas llenas la propaganda maliciosa que también en su momento dijo que el pan ázimo de la pascua judía era hecho con la sangre de los niños cristianos... ¡Maduren! ¡Vean quién es la verdadera amenaza! Negarle a Israel su derecho a existir y a defenderse es negárselo al resto del mundo.
Dafna Opalin

miércoles, 6 de junio de 2012

México Electo


¿Hasta cuándo nos quedará claro que no es el voto nada más lo que cuenta sino nuestras acciones? Ya sabemos que las promesas de campaña pocas veces se llegan a resolver o que si lo hacen, tienen su revés, como es el caso de la tenencia vehicular que sólo se le cambió en nombre a “impuesto ecológico”.

¡Basta ya de relegar nuestra responsabilidad! ¡Basta ya de echar culpas! Quien gane las elecciones presidenciales definirá el camino económico y legislativo de nuestro país por los próximos 6 años, pero no definirá lo que somos como individuos ni como sociedad. Somos nosotros los únicos responsables de aplicar y transmitir los valores que nos hacen mejores personas y, por ende, mejores colectividades.

La realidad es que los políticos no nos van a resolver las cosas si nosotros nos desentendemos de su trabajo (y muchas veces del nuestro) cinco minutos después de pasadas las elecciones. Es muy fácil criticar y buscar pretextos. TODOS mienten, TODOS roban y a para NINGUNO el pueblo es más importante que sus propias aspiraciones y deseos. Así es… Pero si tú también crees que por hacer las cosas para nadie más que para ti mismo tendrás el país que quieres, que con tu voto y tu candidato se van a resolver todos los problemas, que sin tu esfuerzo las cosas mejoraran, entonces entiendo ahora por qué te crees todas las cosas que te dicen las campañas políticas.

Tenemos el gobierno que nos merecemos. Tenemos el país que nos merecemos. Tenemos lo que nos merecemos y no por un decreto oficial ni divino; aquí no aplica “el que obra bien, le va bien” en el sentido teológico, pero si en el del que cosechas lo que siembras.

Es en serio… ¡Basta ya! No es posible que sigamos tirando basura en la calle, que no reciclemos, que nos sintamos con el derecho a dañar al otro porque tiene menos o más o porque es diferente. No debemos concebir como normal la mordida, el trámite burocrático, el abuso, los maltratos, el robo, la suciedad, los gandayas, la impunidad. No podemos permitir más dolor. Tenemos que parar nuestro actuar y cambiar nuestras formas. No podemos decir “roba porque no le queda de otra”, ni “que se maten entre ellos”. Son pretextos para no hacernos responsables y culpar a los “demás”.

Si tú crees que el 5 de julio vamos a tener un país diferente, más justo, con mejor futuro, con un “dirigente” de verdad, sin que esto implique para ti mayor esfuerzo que el haber ido a votar, entonces seguirás teniendo el país que te mereces.

Yo, por lo pronto, quiero merecerme algo mejor.

miércoles, 9 de mayo de 2012

¡Gracias!


Mis hermanos no me dejaran mentir cuando digo que a mi mamá le chocaba el día de las madres. Casi, casi, nos decía que si le regalábamos algo, nos iba a castigar. Y era cierto. Ella decía que ella era madre todos los días y que no necesitaba que se lo recordaran… ¡Claro! Con cuatro monstruos en casa yo creo que su deseo secreto era olvidarse por un ratito de su responsabilidad de ser mamá.

Cuando tuve a mi primer hijo, ella llegó al hospital emocionada. Vio al bebé, lo cargó, lo abrazó y luego me preguntó: “¿Qué harías por él?”. Yo le respondí: “Matar y dejarme morir”… No dijo palabra alguna. Ya éramos iguales. Ya estábamos en el mismo canal y tal como ella me lo repitió infinidad de veces, ya podía entender… “Comprenderás cuando tengas tus hijos…” me decía.

Pero no es cierto. No puedo comprender. No entiendo como sobrevivió todas esas noches y días cuidándonos, preocupándose porque llegáramos con bien a la casa, que no nos subiera la temperatura, que no nos doliera nada. No puedo entender como soportaba la semana que nos íbamos de campamento, las veces que nos enojábamos con ella, que hacíamos un berrinche, que no queríamos comer, que volteábamos la casa de cabeza para luego recogerla.

La recuerdo sentada en la mesa del comedor de la casa, viendo la televisión y recortando mi nuevo libro de muñecas de papel con sus innumerables vestidos y accesorios. ¡Cómo podía pasarse horas cortando esas hojas con mi constante preguntar: “¿Ya cortaste más?”!

Me es imposible entender cómo era capaz de morderse los labios y buscar las palabras correctas para consolarnos después de una barba abierta, una nariz rota, una mordedura de perro, y varios corazones rotos. No puedo comprender cómo lo hacía.

No me entra en la cabeza cómo era capaz de callarse y dejarnos tomar nuestras propias decisiones. ¿Cómo sabía cuándo estábamos errados? No entiendo cómo se paraba de frente a la gente y nos defendía.

Ni en un millón de años podré comprender cómo mi mamá hizo todo eso y más, y podía seguir como si no se le hubiera roto el corazón con cada lágrima nuestra, como si no se le hubiera salido el alma con cada susto que le dábamos, como si la angustia no se la estuviera comiendo cada vez que salíamos con los amigos o cuando nos enfermábamos.

Mañana es el día de las madres y yo no tengo a quien festejar, sin embargo, mis hijos si… Y en un futuro, cuando ellos tengan a sus hijos, espero que ellos tampoco comprendan.

¡Ma! ¡Cuánta falta me haces!

miércoles, 2 de mayo de 2012


Desperté y Seguí Soñando


Tuve un sueño. Desperté hoy por la mañana de no muy buen humor. No recuerdo de qué se trató el sueño, como a muchos nos pasa, pero los cinco minutos después de levantada todavía lo tenía presente y sabía exactamente lo que había sucedido…

Sin embargo, sé que tenía que ver con la desilusión y con la maldad, porque pensé en escribir sobre el sueño y lo que significa para mí. Recuerdo que se trataba de algo así como que alguien había engañado a mucha gente, que era una persona deshonesta y que mentía y robaba; aclaro que la figura no era conocida, es decir, era un extraño, para que luego no anden diciendo que me refiero a alguien en específico.

Y me dejó pensando… y me dio mucho coraje… y me sentí desilusionada…

En verdad que no comprendemos nuestro papel en este mundo. Desde jóvenes nos hacemos a la idea de que nuestras vidas y las de los demás tienen un objetivo, que tenemos que cumplir con una misión. Tratamos de descubrir cuál es el legado o la meta que debemos alcanzar antes de que llegue la muerte, pues cuando esto suceda querrá decir que ya lo hemos logrado. Con el tiempo, a muchas personas se nos olvida o dejamos de creer en eso. Mi lema: “Relájate: la vida no tiene sentido”.

¿Por qué habrían de tener nuestras vidas sentido? ¿Por qué pensamos? ¿Por qué razonamos? ¿Porque somos “superiores” a las demás especies? Eso creemos…

Hasta ahora, pareciera que el único sentido que tiene nuestra existencia es la de hacer la de los demás miserable, pues nos consideramos más importantes que el resto, porque tenemos justificación, porque existen los pretextos, porque hay razones de peso, porque se nos da la gana.

¿Por qué discriminamos a los que son diferentes? ¿Por qué queremos que los que son distintos se mueran? ¿Por qué creemos que tenemos derechos que pueden aplastar a los de los demás? ¿Por qué? ¿Por qué cuando manejamos tenemos más prisa que nadie? ¿Por qué cuando queremos algo no somos capaces de hacer el esfuerzo por obtenerlo? ¿Por qué somos rápidos para juzgar a los otros y deshonestos con nosotros mismos? ¿Realmente nos consideramos superiores?

Otro lema de mi autoría: “Si la regla tiene excepción, entonces no hay regla”. Por lo tanto, NADIE es igual; TODOS somos distintos, así que no podemos odiar lo que es distinto.

En fin, mi punto con todo esto es que es muy difícil dar lo mejor de uno mismo para hacer de este mundo, uno mejor sin la ayuda de los demás. Sin embargo, no se vale dejar de hacer el esfuerzo nada más porque sabemos que hay quienes no lo hacen.

Mi vida no tiene sentido pero si dejaré un legado en mis hijos y las personas que me rodean. Por lo tanto, prometo no dejar de hacer mi mejor esfuerzo para legar un mundo mejor.

martes, 24 de abril de 2012

Ciudadanos del Mundo


El día de ayer vi en el Facebook de un conocido el siguiente texto, que encontré también publicado en el periódico Milenio del día de hoy (http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9093932):

De acuerdo a un texto, remitido por Heberto Quintero, en Japón se prueba un modelo educativo, llamado “Cambio Valiente”, que forma a los niños como “Ciudadanos del Mundo”, no como japoneses. En esas escuelas donde se pilotea el modelo no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia. Entonces los alumnos ya no creen que su país es superior a otros. Entonces ya no irán a la guerra para defender intereses económicos disfrazados de “patriotismo”. Entenderán, aceptarán, diferentes culturas, y sus horizontes serán globales. 

El programa de 12 años, está basado en los conceptos: Cero patriotismos, cero materias de relleno, cero tareas, y solo tiene 5 materias, que son: 
1. Aritmética de negocios. Las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio. 
2. Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoge y terminan leyendo un libro por semana. 
3. Civismo. Entendido el civismo como el respeto a las leyes, al valor civil, a la ética, a las normas de convivencia, a la tolerancia, al altruismo y a la ecología. 
4. Computación. Office, Internet, redes sociales y negocios on-line. 
5. 4 Idiomas, 4 Alfabetos, 4 religiones y 4 Culturas (japonesa, americana, china y árabe), con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano. 

¿Contra estos jóvenes con visión universal van a competir las chavas y los chavos mexicanos de las nuevas generaciones? Sobre todo aquellos que se caracterizan por: 
1. Medio hablar el español y tener una pésima ortografía. 
2. Lograr un nivel de computación que se concentra en copy-paste, y una cultura que no prioriza la lectura.
3. Ser expertos en hacer trampa en los exámenes. 

Muchos de nuestros jóvenes son inteligentes, se esfuerzan por aprender y por progresar; sin embargo, no son incentivados por un modelo educativo que privilegie las capacidades de innovación, creatividad, investigación y liderazgo. Por un modelo de educación que los prepare a enfrentar, con éxito, los paradigmas del globalizado Siglo XXI.

¿Suena bien? En parte… Es cierto que nuestros chicos no estarán tan preparados para el mundo globalizado como los japonés si es que éstos siguen este modelo educativo, ya que nuestro chicos estarán más ocupados con materias que no se consideran importantes o relevantes en este programa, pero también es cierto que para educar a los futuros “ciudadanos del mundo”, son necesarios otros conocimientos más relevantes que el manejo de 4 idiomas.

Mi Propuesta:
Me encanta la idea de crear “ciudadanos del mundo” y no “nacionales”. Me encanta el concepto de globalización en la educación en el sentido de que el trabajo en equipo siempre ha sido mejor que el trabajo individual, y la perspectiva de derribar esas fronteras que nos dividen y segregan, es fabuloso, sobre todo por la circunstancia en que se podrían eliminar muchas de las razones de la guerra. Pero no se puede llamar “ciudadano del mundo” a una persona que ha sido enseñada a sólo ser productivo desde el punto de vista trabajo.

Ser “ciudadano del mundo” también incluye políticas comunes y un conocimiento basto sobre la historia del mundo y sobre las ciencias naturales, a fin de no repetir los errores de la historia y poder trabajar en conjunto para la conservación de nuestro planeta y su mejor funcionamiento.

Mi opinión es que si queremos tener “ciudadanos del mundo”, debemos en primer lugar realmente definir el concepto, pues el considerar que el hecho de trabajar en cualquier lado, en cualquier idioma e inmerso en cualquier cultura, ya nos hace globalizados, entonces el término está equivocado.

Un “ciudadano del mundo” le debería importar el genocidio en Siria, la guerra en África, las amenazas de Irán contra Israel, la pobreza en los países tercermundistas, la destrucción de ecosistemas como el Amazonas y la caza de animales como deporte. Para ser “un ciudadano del mundo” debemos primer desnudar a todas las personas de poder que manejan las cosas a su antojo en lugar de establecer políticas y leyes que aporten al bienestar común.

Empecemos por prohibir las corridas de toros, la caza como deporte, el trato inhumano de los animales destinados para el consumo. Empecemos por hacer obligatoria la separación de basura y ser efectivos en el reciclado de materiales y la utilización de otros biodegradables. Empecemos por eliminar la corrupción, la personal y la de los altos niveles. Comencemos a crear mecanismo y proyectos que nos permitan tener vidas sustentables, armoniosas con nuestro entorno en lugar de construir cientos de centros comerciales, departamentos y casas, oficinas y fábricas que utilizan recursos no renovables sin miramientos al reciclado, la moderación y la no-contaminación. Plantemos más árboles, impulsemos la agricultura sustentable y orgánica. Derribemos barreras de creencias y religiones; acabemos con el racismo, con el bullying, con la diferenciación de género.

No podemos aspirar a ser “ciudadanos del mundo” con buena ortografía, perfecto manejos de tecnología y comunicación en 4 idiomas. Más bien, tenemos que derribar las barreras que nos dividen y encontrar los puntos que nos unen y que a todos incumben y trabajar en conjunto por su realización. En conclusión, tendríamos que derribar la clase política y convertirnos todos en personas globalizadas con representantes que trabajan por el bien común y no para enriquecer sus bolsillos. ¿Suena bien?...

miércoles, 18 de abril de 2012

El jueves 12 de abril salimos temprano rumbo a las grutas de Cacahuamilpa. A la altura de la Marquesa, el tráfico estaba imposible. A un tráiler de doble remolque se le safó el contenedor de atrás y le pegó a un camión en el que viajaban estudiantes de la Facultad de Economía de la UNAM.

No pasó mucho tiempo cuando empezaron a sonar las sirenas de los vehículos de emergencia que trataban de llegar al lugar del accidente para ayudar a los heridos. Los autos abrían el paso, sin embargo, algunos de estas ambulancias y patrullas comenzaron a circular por el carril de extrema izquierda diseñado para los retornos. Una excelente maniobra porque ese carril estaba abierto y descongestionado... o por lo menos lo estuvo para que pasaran algunos de ellos porque después de ellos, el carril fue bloqueado por aquellos automovilistas y camioneros que trataron de aprovechar el espacio y el hecho de que las sirenas de adelante iban despejando el camino, sin pensar en ningún momento en el daño que estaban haciendo.

A ese punto hemos llegado.

Todos los días veo en la tele, escucho en el radio, observo en el Facebook, lo que cada persona opina de los candidatos a la presidencia de nuestro país y me quedo asombrada del atrevimiento que tiene la gente de enjuiciar a los demás sin mirarse a sí mismos.

Es cierto que cada uno de los candidatos tiene cola que le pisen; he cierto que los partidos han fallado; es cierto que nos han alimentado con falsas esperanzas... Pero lo tenemos que aceptar: TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS.

La prueba de que ya somos completamente inmunes al dolor ajeno, que no tenemos la capacidad de extender la mano para ayudar y que aprovechamos cualquier excusa para aprovecharnos de los otros, está impresa en mi mente desde esa triste mañana del jueves. 7 personas murieron. ¿Acaso no tenemos el mínimo respeto por la vida de los demás? ¿Somos lo único importante en este mundo y merecemos pasar por encima de los otros para lograr nuestras metas?

Tratamos de educar a través de la empatía y del cargo de conciencia: "¿Y si fueras tú?" "¿Tienes el valor o te vale?" Pero la verdad es que ya llegamos al punto de que nos importa poco si no nos está sucediendo a nosotros y si, sí nos vale.

Las próximas elecciones no van a traer ningún cambio aunque cambiemos de partido en el poder y la cara del presidente. NADA VA A CAMBIAR... NO IMPORTA POR QUIÉN VOTE...

El mundo y el México que tenemos, es el que hemos construido nosotros, no los dirigentes y sus aledaños... Si nosotros somos igual a ellos, ¿por qué pretendemos que ellos cambien mientras nosotros no lo hacemos?

La próxima vez que escuches una sirena, quítate, no porque algún día puedas ser tú o un familiar el que esté en esa situación. Quítate porque es lo correcto.






martes, 3 de abril de 2012

¡Así es!

No nos hagamos idiotas. No tiene que ver con que la vida sea corta o no, ni con que en cualquier momento se destruya el mundo, o que si los mayas predijeron que el planeta se acabaría en el 2012. Es que siempre tenemos pretextos para no usar el cerebro. Nos dejamos llevar por el instinto y por las costumbres, por la ley del Talión o la de Herodes. "Esto es lo que me tocó" "Quisiera tener..." "Todos son así..." "Si me pegas, te pego".

Tampoco se trata de las vidas pasadas y el Karma que arrastramos; no es tampoco los usos familiares y sociales que nos dedicamos a seguir a pesar de que nos hacen más daño. Hay que entenderlo: NO HAY NORMALIDAD; NO HAY REGLAS INFALIBLES; NO HAY MÉTODOS ÚNICOS; NO HAY MAGIA NI BRUJERÍA QUE HAGA CAMBIAR A LAS PERSONAS Y AL DESTINO, SI ES QUE ÉSTE ÚLTIMO EXISTE.

LA VIDA ES LA VIDA, con todo lo bueno y lo malo que sucede; con la abundancia y las carencias; con los, gays, los peces, el trabajo, los abortos, los sabios, los heterosexuales, los judíos, el déficit de atención, los budistas, los mexicanos, los discapacitados, los deberes, los gringos, los utensilios, los europeos, las normas sociales, los musulmanes, las arañas, los matemáticos, los chinos, los volcanes, los espirituales, los africanos, los católicos, los materialistas, la política, los latinoamericanos, las plantas, los esquimales, los mamíferos, los océanos, los poetas, las mascotas, las casas, los ríos, las vacaciones, las obligaciones... todo, incluso la muerte.

Cuando trazamos un plan de vida, estamos trazando nuestros pensamientos, pero casi nadie lo hace. Todos sabemos lo que queremos y nos sentamos a esperar a que llegue, o peor aún, le cargamos la responsabilidad a otros: nuestras parejas, nuestros hijos, nuestros jefes, nuestro padres...

ES NUESTRA DECISIÓN Y NUESTRA RESPONSABILIDAD. El mundo que tenemos, la familia que tenemos, el humor con el que vivimos, la manera cómo nos tratan y cómo tratamos a los demás, los políticos que nos gobiernan, los burócratas , los maestros , los amigos, los enemigos, los desconocidos...

No es que la vida sea corta, es que no tomamos responsabilidad de ella como si tuviéramos segundas vueltas, como si fuera a haber una segunda oportunidad en otra vida.

No nos hagamos idiotas. Sólo tenemos esta vida y somos libres de decidir cómo queremos vivirla.

jueves, 29 de marzo de 2012

¡No más!

El día de ayer mi hijo de 8 años se tuvo que quedar en el colegio hasta las 4 de la tarde en detención, a trabajar con sus compañeros sobre la violencia por un incidente que hubo de linchamiento en contra de otro niño. Mi hijo sólo observó. Quizá no parezca justo el castigo por observar, pero no es así...

El colegio tiene la intención de enseñarle a mi hijo a través de esto que no puede quedarse callado, que no puede permitir un acto de violencia en contra de otro ser humano incluso si él cree que lo merece... Mi hijo no hizo nada porque no sabía qué hacer; ahora ya lo sabe: ¡No más!

Nosotros hemos sido observadores cientos o miles de veces y eso nos hace cómplices de todo aquello de lo que nos quejamos. No decir nada cuando alguien está siendo atacado es igual o peor que lo que el atacante está haciendo. ¡No más!

Todos queremos que el mundo cambie pero casi nadie está dispuesto a cambiarse a sí mismo para lograrlo (León Tolstoi); esperamos que alguien más tome la iniciativa por nosotros mientras esperamos pacientes a que nada nos pase. ¡No más!

Sin embargo, sólo levantamos las voces (y en muchos casos el puño), cuando algo no concuerda con nuestras creencias, ideas, pensamientos o formas de vida. Lo injusto es lo injusto. La vida es la vida. Nadie es más valioso que otro para que merezca ser salvado más que otro. Todos tenemos los mismo derechos y tendríamos que tener la confianza de que los demás defenderán a nuestro lado esos derechos porque son los propios. ¡No más!

Las sociedades ya se están cansadas de quejarse... ya todo está dicho pero no todos los esfuerzos están hechos. Nos quejamos de la violencia: "Si, pero son delincuentes... ¿a quién le importa?". Nos quejamos de la corrupción: "Tengo prisa, ahí tiene para sus refrescos...". Nos quejamos del día a día: "A este pendejo me le meto y me lo chingo...". Nos quejamos y nos quejamos... Eso no es levantar la voz; hacernos oír es hacer. ¡No más!

Hace poco tiempo un profesor de la maestría nos dijo: "Los valores no existen; son abstracciones. Lo que existe son los hechos, los actos." Yo siempre he querido enseñarles a mis hijos lo mismo que mis padres me enseñaron a mí, no discriminar, y he tratado de explicárselos con palabras, poniéndoles ejemplos empáticos, pero la realidad es que debiéramos hacerlo por hacerlo, no porque nos conviene: "Cuando vinieron por mí, ya no quedaba nadie que levantara la voz por mí" (Martin Niemöller). ¡No más!

La violencia es violencia en cualquier expresión, ya sea por defender a otros, por atacarlos o por simple diversión como lo es en el caso del boxeo, las corridas de toro y las peleas de gallo. Incluso el pensar que tenemos derecho sobre los animales para encerrarlos y exhibirlos, es violencia. ¡No más!

Quizá haya muchos ojos entornados cuando lean estas líneas. No me preocupa. Los que me ocupan son aquellos que pueden entender y ver más allá del momento presente. No se trata de salvar el pellejo; se trata de cimentar las bases de un mundo mejor para el futuro. Ésa es nuestra responsabilidad (Tikun Olam).

Todo es mejor juntos. Las cosas salen mejor cuando el trabajo es en equipo, pero eso no quiere decir que no se pueda hacer. ¡No más!

A mí no me importa de qué color eres, en qué Dios crees ni si caminas en dos erguido o en cuatro patas... ¡No más violencia! Si empezamos por ahí, lo más seguro es que lo demás se dé por sí solo.

Entonces, para poder mejorar como sociedad, como país, como mundo, lo relevante no es a quién le des tu voto en la elecciones, ni que estires una mano mientras escondes la otra, como tampoco lo es el quejarse del trabajo, la escuela, la familia... Lo relevante es QUÉ VAS A HACER TÚ PARA CAMBIARTE A TI PARA QUE LAS COSAS MARCHEN BIEN.

"Justos entre las naciones" (Yad Vashem), es el título que todos debemos tener.

Gracias a todas esas personas que en el último mes me han ayudado a llegar a esta conclusión; ustedes saben quiénes son y mi profundo agradecimiento por darme esperanzas de que SI hay gente que quiere cambiar para cambiar al mundo. Me siento orgullosa del colegio de mis hijos y de las personas que se tomaron el tiempo para darnos esta lección. También agradezco el que la vida haya puesto en mi camino a personas como Leonel y Bill, e instituciones como la Asociación Educativa contra el Prejuicio y la Discriminación.

Solos no podemos...

Hoy, yo digo: "¡NO MÁS!"