Desperté y Seguí Soñando
Tuve un sueño. Desperté hoy por la mañana de no muy buen humor. No recuerdo de qué se trató el sueño, como a muchos nos pasa, pero los cinco minutos después de levantada todavía lo tenía presente y sabía exactamente lo que había sucedido…
Sin embargo, sé que tenía que ver con la desilusión y con la maldad, porque pensé en escribir sobre el sueño y lo que significa para mí. Recuerdo que se trataba de algo así como que alguien había engañado a mucha gente, que era una persona deshonesta y que mentía y robaba; aclaro que la figura no era conocida, es decir, era un extraño, para que luego no anden diciendo que me refiero a alguien en específico.
Y me dejó pensando… y me dio mucho coraje… y me sentí desilusionada…
En verdad que no comprendemos nuestro papel en este mundo. Desde jóvenes nos hacemos a la idea de que nuestras vidas y las de los demás tienen un objetivo, que tenemos que cumplir con una misión. Tratamos de descubrir cuál es el legado o la meta que debemos alcanzar antes de que llegue la muerte, pues cuando esto suceda querrá decir que ya lo hemos logrado. Con el tiempo, a muchas personas se nos olvida o dejamos de creer en eso. Mi lema: “Relájate: la vida no tiene sentido”.
¿Por qué habrían de tener nuestras vidas sentido? ¿Por qué pensamos? ¿Por qué razonamos? ¿Porque somos “superiores” a las demás especies? Eso creemos…
Hasta ahora, pareciera que el único sentido que tiene nuestra existencia es la de hacer la de los demás miserable, pues nos consideramos más importantes que el resto, porque tenemos justificación, porque existen los pretextos, porque hay razones de peso, porque se nos da la gana.
¿Por qué discriminamos a los que son diferentes? ¿Por qué queremos que los que son distintos se mueran? ¿Por qué creemos que tenemos derechos que pueden aplastar a los de los demás? ¿Por qué? ¿Por qué cuando manejamos tenemos más prisa que nadie? ¿Por qué cuando queremos algo no somos capaces de hacer el esfuerzo por obtenerlo? ¿Por qué somos rápidos para juzgar a los otros y deshonestos con nosotros mismos? ¿Realmente nos consideramos superiores?
Otro lema de mi autoría: “Si la regla tiene excepción, entonces no hay regla”. Por lo tanto, NADIE es igual; TODOS somos distintos, así que no podemos odiar lo que es distinto.
En fin, mi punto con todo esto es que es muy difícil dar lo mejor de uno mismo para hacer de este mundo, uno mejor sin la ayuda de los demás. Sin embargo, no se vale dejar de hacer el esfuerzo nada más porque sabemos que hay quienes no lo hacen.
Mi vida no tiene sentido pero si dejaré un legado en mis hijos y las personas que me rodean. Por lo tanto, prometo no dejar de hacer mi mejor esfuerzo para legar un mundo mejor.
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