¿Hasta cuándo nos quedará claro que no es el voto nada más lo
que cuenta sino nuestras acciones? Ya sabemos que las promesas de campaña pocas
veces se llegan a resolver o que si lo hacen, tienen su revés, como es el caso
de la tenencia vehicular que sólo se le cambió en nombre a “impuesto ecológico”.
¡Basta ya de relegar nuestra responsabilidad! ¡Basta ya de
echar culpas! Quien gane las elecciones presidenciales definirá el camino
económico y legislativo de nuestro país por los próximos 6 años, pero no
definirá lo que somos como individuos ni como sociedad. Somos nosotros los
únicos responsables de aplicar y transmitir los valores que nos hacen mejores
personas y, por ende, mejores colectividades.
La realidad es que los políticos no nos van a resolver las
cosas si nosotros nos desentendemos de su trabajo (y muchas veces del nuestro)
cinco minutos después de pasadas las elecciones. Es muy fácil criticar y buscar
pretextos. TODOS mienten, TODOS roban y a para NINGUNO el pueblo es más importante
que sus propias aspiraciones y deseos. Así es… Pero si tú también crees que por
hacer las cosas para nadie más que para ti mismo tendrás el país que quieres,
que con tu voto y tu candidato se van a resolver todos los problemas, que sin
tu esfuerzo las cosas mejoraran, entonces entiendo ahora por qué te crees todas
las cosas que te dicen las campañas políticas.
Tenemos el gobierno que nos merecemos. Tenemos el país que
nos merecemos. Tenemos lo que nos merecemos y no por un decreto oficial ni
divino; aquí no aplica “el que obra bien, le va bien” en el sentido teológico,
pero si en el del que cosechas lo que siembras.
Es en serio… ¡Basta ya! No es posible que sigamos tirando
basura en la calle, que no reciclemos, que nos sintamos con el derecho a dañar
al otro porque tiene menos o más o porque es diferente. No debemos concebir como
normal la mordida, el trámite burocrático, el abuso, los maltratos, el robo, la
suciedad, los gandayas, la impunidad. No podemos permitir más dolor. Tenemos
que parar nuestro actuar y cambiar nuestras formas. No podemos decir “roba
porque no le queda de otra”, ni “que se maten entre ellos”. Son pretextos para
no hacernos responsables y culpar a los “demás”.
Si tú crees que el 5 de julio vamos a tener un país
diferente, más justo, con mejor futuro, con un “dirigente” de verdad, sin que
esto implique para ti mayor esfuerzo que el haber ido a votar, entonces
seguirás teniendo el país que te mereces.
Yo, por lo pronto, quiero merecerme algo mejor.
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