martes, 3 de abril de 2012

¡Así es!

No nos hagamos idiotas. No tiene que ver con que la vida sea corta o no, ni con que en cualquier momento se destruya el mundo, o que si los mayas predijeron que el planeta se acabaría en el 2012. Es que siempre tenemos pretextos para no usar el cerebro. Nos dejamos llevar por el instinto y por las costumbres, por la ley del Talión o la de Herodes. "Esto es lo que me tocó" "Quisiera tener..." "Todos son así..." "Si me pegas, te pego".

Tampoco se trata de las vidas pasadas y el Karma que arrastramos; no es tampoco los usos familiares y sociales que nos dedicamos a seguir a pesar de que nos hacen más daño. Hay que entenderlo: NO HAY NORMALIDAD; NO HAY REGLAS INFALIBLES; NO HAY MÉTODOS ÚNICOS; NO HAY MAGIA NI BRUJERÍA QUE HAGA CAMBIAR A LAS PERSONAS Y AL DESTINO, SI ES QUE ÉSTE ÚLTIMO EXISTE.

LA VIDA ES LA VIDA, con todo lo bueno y lo malo que sucede; con la abundancia y las carencias; con los, gays, los peces, el trabajo, los abortos, los sabios, los heterosexuales, los judíos, el déficit de atención, los budistas, los mexicanos, los discapacitados, los deberes, los gringos, los utensilios, los europeos, las normas sociales, los musulmanes, las arañas, los matemáticos, los chinos, los volcanes, los espirituales, los africanos, los católicos, los materialistas, la política, los latinoamericanos, las plantas, los esquimales, los mamíferos, los océanos, los poetas, las mascotas, las casas, los ríos, las vacaciones, las obligaciones... todo, incluso la muerte.

Cuando trazamos un plan de vida, estamos trazando nuestros pensamientos, pero casi nadie lo hace. Todos sabemos lo que queremos y nos sentamos a esperar a que llegue, o peor aún, le cargamos la responsabilidad a otros: nuestras parejas, nuestros hijos, nuestros jefes, nuestro padres...

ES NUESTRA DECISIÓN Y NUESTRA RESPONSABILIDAD. El mundo que tenemos, la familia que tenemos, el humor con el que vivimos, la manera cómo nos tratan y cómo tratamos a los demás, los políticos que nos gobiernan, los burócratas , los maestros , los amigos, los enemigos, los desconocidos...

No es que la vida sea corta, es que no tomamos responsabilidad de ella como si tuviéramos segundas vueltas, como si fuera a haber una segunda oportunidad en otra vida.

No nos hagamos idiotas. Sólo tenemos esta vida y somos libres de decidir cómo queremos vivirla.