El jueves 12 de abril salimos temprano rumbo a las grutas de Cacahuamilpa. A la altura de la Marquesa, el tráfico estaba imposible. A un tráiler de doble remolque se le safó el contenedor de atrás y le pegó a un camión en el que viajaban estudiantes de la Facultad de Economía de la UNAM.
No pasó mucho tiempo cuando empezaron a sonar las sirenas de los vehículos de emergencia que trataban de llegar al lugar del accidente para ayudar a los heridos. Los autos abrían el paso, sin embargo, algunos de estas ambulancias y patrullas comenzaron a circular por el carril de extrema izquierda diseñado para los retornos. Una excelente maniobra porque ese carril estaba abierto y descongestionado... o por lo menos lo estuvo para que pasaran algunos de ellos porque después de ellos, el carril fue bloqueado por aquellos automovilistas y camioneros que trataron de aprovechar el espacio y el hecho de que las sirenas de adelante iban despejando el camino, sin pensar en ningún momento en el daño que estaban haciendo.
A ese punto hemos llegado.
Todos los días veo en la tele, escucho en el radio, observo en el Facebook, lo que cada persona opina de los candidatos a la presidencia de nuestro país y me quedo asombrada del atrevimiento que tiene la gente de enjuiciar a los demás sin mirarse a sí mismos.
Es cierto que cada uno de los candidatos tiene cola que le pisen; he cierto que los partidos han fallado; es cierto que nos han alimentado con falsas esperanzas... Pero lo tenemos que aceptar: TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS.
La prueba de que ya somos completamente inmunes al dolor ajeno, que no tenemos la capacidad de extender la mano para ayudar y que aprovechamos cualquier excusa para aprovecharnos de los otros, está impresa en mi mente desde esa triste mañana del jueves. 7 personas murieron. ¿Acaso no tenemos el mínimo respeto por la vida de los demás? ¿Somos lo único importante en este mundo y merecemos pasar por encima de los otros para lograr nuestras metas?
Tratamos de educar a través de la empatía y del cargo de conciencia: "¿Y si fueras tú?" "¿Tienes el valor o te vale?" Pero la verdad es que ya llegamos al punto de que nos importa poco si no nos está sucediendo a nosotros y si, sí nos vale.
Las próximas elecciones no van a traer ningún cambio aunque cambiemos de partido en el poder y la cara del presidente. NADA VA A CAMBIAR... NO IMPORTA POR QUIÉN VOTE...
El mundo y el México que tenemos, es el que hemos construido nosotros, no los dirigentes y sus aledaños... Si nosotros somos igual a ellos, ¿por qué pretendemos que ellos cambien mientras nosotros no lo hacemos?
La próxima vez que escuches una sirena, quítate, no porque algún día puedas ser tú o un familiar el que esté en esa situación. Quítate porque es lo correcto.
No pasó mucho tiempo cuando empezaron a sonar las sirenas de los vehículos de emergencia que trataban de llegar al lugar del accidente para ayudar a los heridos. Los autos abrían el paso, sin embargo, algunos de estas ambulancias y patrullas comenzaron a circular por el carril de extrema izquierda diseñado para los retornos. Una excelente maniobra porque ese carril estaba abierto y descongestionado... o por lo menos lo estuvo para que pasaran algunos de ellos porque después de ellos, el carril fue bloqueado por aquellos automovilistas y camioneros que trataron de aprovechar el espacio y el hecho de que las sirenas de adelante iban despejando el camino, sin pensar en ningún momento en el daño que estaban haciendo.
A ese punto hemos llegado.
Todos los días veo en la tele, escucho en el radio, observo en el Facebook, lo que cada persona opina de los candidatos a la presidencia de nuestro país y me quedo asombrada del atrevimiento que tiene la gente de enjuiciar a los demás sin mirarse a sí mismos.
Es cierto que cada uno de los candidatos tiene cola que le pisen; he cierto que los partidos han fallado; es cierto que nos han alimentado con falsas esperanzas... Pero lo tenemos que aceptar: TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS.
La prueba de que ya somos completamente inmunes al dolor ajeno, que no tenemos la capacidad de extender la mano para ayudar y que aprovechamos cualquier excusa para aprovecharnos de los otros, está impresa en mi mente desde esa triste mañana del jueves. 7 personas murieron. ¿Acaso no tenemos el mínimo respeto por la vida de los demás? ¿Somos lo único importante en este mundo y merecemos pasar por encima de los otros para lograr nuestras metas?
Tratamos de educar a través de la empatía y del cargo de conciencia: "¿Y si fueras tú?" "¿Tienes el valor o te vale?" Pero la verdad es que ya llegamos al punto de que nos importa poco si no nos está sucediendo a nosotros y si, sí nos vale.
Las próximas elecciones no van a traer ningún cambio aunque cambiemos de partido en el poder y la cara del presidente. NADA VA A CAMBIAR... NO IMPORTA POR QUIÉN VOTE...
El mundo y el México que tenemos, es el que hemos construido nosotros, no los dirigentes y sus aledaños... Si nosotros somos igual a ellos, ¿por qué pretendemos que ellos cambien mientras nosotros no lo hacemos?
La próxima vez que escuches una sirena, quítate, no porque algún día puedas ser tú o un familiar el que esté en esa situación. Quítate porque es lo correcto.