Ciudadanos del Mundo
El día de ayer vi en el
Facebook de un conocido el siguiente texto, que encontré también publicado en
el periódico Milenio del día de hoy (http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9093932):
De acuerdo a un texto, remitido por Heberto Quintero, en Japón se prueba un modelo educativo, llamado “Cambio Valiente”, que forma a los niños como “Ciudadanos del Mundo”, no como japoneses. En esas escuelas donde se pilotea el modelo no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia. Entonces los alumnos ya no creen que su país es superior a otros. Entonces ya no irán a la guerra para defender intereses económicos disfrazados de “patriotismo”. Entenderán, aceptarán, diferentes culturas, y sus horizontes serán globales.
El programa de 12 años, está basado en los conceptos: Cero patriotismos, cero materias de relleno, cero tareas, y solo tiene 5 materias, que son:
1. Aritmética de negocios. Las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio.
2. Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoge y terminan leyendo un libro por semana.
3. Civismo. Entendido el civismo como el respeto a las leyes, al valor civil, a la ética, a las normas de convivencia, a la tolerancia, al altruismo y a la ecología.
4. Computación. Office, Internet, redes sociales y negocios on-line.
5. 4 Idiomas, 4 Alfabetos, 4 religiones y 4 Culturas (japonesa, americana, china y árabe), con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano.
¿Contra estos jóvenes con visión universal van a competir las chavas y los chavos mexicanos de las nuevas generaciones? Sobre todo aquellos que se caracterizan por:
1. Medio hablar el español y tener una pésima ortografía.
2. Lograr un nivel de computación que se concentra en copy-paste, y una cultura que no prioriza la lectura.
3. Ser expertos en hacer trampa en los exámenes.
Muchos de nuestros jóvenes son inteligentes, se esfuerzan por aprender y por progresar; sin embargo, no son incentivados por un modelo educativo que privilegie las capacidades de innovación, creatividad, investigación y liderazgo. Por un modelo de educación que los prepare a enfrentar, con éxito, los paradigmas del globalizado Siglo XXI.
¿Suena bien? En parte… Es cierto
que nuestros chicos no estarán tan preparados para el mundo globalizado como
los japonés si es que éstos siguen este modelo educativo, ya que nuestro chicos
estarán más ocupados con materias que no se consideran importantes o relevantes
en este programa, pero también es cierto que para educar a los futuros “ciudadanos
del mundo”, son necesarios otros conocimientos más relevantes que el manejo de
4 idiomas.
Mi Propuesta:
Me encanta la idea de crear “ciudadanos
del mundo” y no “nacionales”. Me encanta el concepto de globalización en la educación
en el sentido de que el trabajo en equipo siempre ha sido mejor que el trabajo
individual, y la perspectiva de derribar esas fronteras que nos dividen y segregan,
es fabuloso, sobre todo por la circunstancia en que se podrían eliminar muchas
de las razones de la guerra. Pero no se puede llamar “ciudadano del mundo” a
una persona que ha sido enseñada a sólo ser productivo desde el punto de vista
trabajo.
Ser “ciudadano del mundo” también
incluye políticas comunes y un conocimiento basto sobre la historia del mundo y
sobre las ciencias naturales, a fin de no repetir los errores de la historia y
poder trabajar en conjunto para la conservación de nuestro planeta y su mejor
funcionamiento.
Mi opinión es que si queremos
tener “ciudadanos del mundo”, debemos en primer lugar realmente definir el
concepto, pues el considerar que el hecho de trabajar en cualquier lado, en cualquier
idioma e inmerso en cualquier cultura, ya nos hace globalizados, entonces el
término está equivocado.
Un “ciudadano del mundo” le
debería importar el genocidio en Siria, la guerra en África, las amenazas de
Irán contra Israel, la pobreza en los países tercermundistas, la destrucción de
ecosistemas como el Amazonas y la caza de animales como deporte. Para ser “un
ciudadano del mundo” debemos primer desnudar a todas las personas de poder que
manejan las cosas a su antojo en lugar de establecer políticas y leyes que
aporten al bienestar común.
Empecemos por prohibir las
corridas de toros, la caza como deporte, el trato inhumano de los animales
destinados para el consumo. Empecemos por hacer obligatoria la separación de
basura y ser efectivos en el reciclado de materiales y la utilización de otros
biodegradables. Empecemos por eliminar la corrupción, la personal y la de los
altos niveles. Comencemos a crear mecanismo y proyectos que nos permitan tener
vidas sustentables, armoniosas con nuestro entorno en lugar de construir
cientos de centros comerciales, departamentos y casas, oficinas y fábricas que utilizan
recursos no renovables sin miramientos al reciclado, la moderación y la
no-contaminación. Plantemos más árboles, impulsemos la agricultura sustentable
y orgánica. Derribemos barreras de creencias y religiones; acabemos con el
racismo, con el bullying, con la diferenciación de género.
No podemos aspirar a ser “ciudadanos
del mundo” con buena ortografía, perfecto manejos de tecnología y comunicación en
4 idiomas. Más bien, tenemos que derribar las barreras que nos dividen y
encontrar los puntos que nos unen y que a todos incumben y trabajar en conjunto
por su realización. En conclusión, tendríamos que derribar la clase política y
convertirnos todos en personas globalizadas con representantes que trabajan por
el bien común y no para enriquecer sus bolsillos. ¿Suena bien?...